
¿Te has sentido alguna vez insatisfecha con tu cuerpo llena de dudas y miedos sobre cómo cambiarlo?
Esa era yo antes de comenzar mi viaje en el entrenamiento de fuerza. Déjame contarte esta pequeña historia donde quiero compartir contigo mi experiencia real, desde las inseguridades iniciales hasta la satisfacción de ver mi cuerpo y mente transformados.
Si estás buscando inspiración para iniciar tu propio cambio, sigue leyendo.

Siempre fuí una chica delgada …
… y aunque muchos podrían pensar que eso es ideal, para mí representaba una fuente constante de inseguridad.
Me sentía débil, sin curvas y desconectada de mi propio cuerpo.
La idea de ponerme en forma me rondaba la cabeza, pero el miedo al fracaso y la incertidumbre sobre por dónde empezar me paralizaban.
¿Y si no era capaz? ¿Y si terminaba sintiéndome aún peor?
Mi paso por Miss España …
Lo único que a veces vence los miedos, es el sueño enorme de querer conseguir algo, y esa era mi ilusión, ser modelo y presentarme al certamen de Miss España.
Fue ahí donde conocí a Jose, me presente al casting y me pre seleccionaron, sin embargo estaba tan delgada que me recomendaron ponerme en forma para tonificar.
Ahí comenzó mi relación con el fitness.






Al principio en el gimnasio , el ambiente me intimidaba: máquinas desconocidas, personas con cuerpos esculpidos y una sensación constante de no pertenecer.
Sin embargo, me armé de valor y comencé con ejercicios básicos, enfocándome en aprender la técnica correcta y escuchando a mi cuerpo.
También comía muy mal (pero no lo sabía) y progresivamente Jose me fue enseñando a la vez que tuvo mucha paciencia conmigo.

Mi cuerpo comenzó a cambiar …
Pronto descubrí que el entrenamiento de fuerza no solo es seguro cuando se realiza correctamente, sino que también es una herramienta muy importante para esculpir el cuerpo y fortalecer la mente.
Cada sesión me hacía sentir más fuerte y confiada, y comencé a ver cambios físicos que nunca imaginé posibles.
No siempre podía ir al gimnasio, así que busqué alternativas para entrenar en casa.
Utilicé mi propio peso corporal, bandas elásticas y objetos cotidianos para mantener mi rutina.
Descubrí que la constancia es la clave, y que no importa dónde estés, siempre hay una manera de moverte y desafiar a tus músculos.
Después de meses de dedicación, los resultados hablaban por sí solos.
Mi cuerpo había cambiado: gané masa muscular, definí mis curvas y, lo más importante, mi autoestima se disparó.

Finalista en el Certamen …
Y tengo que decir que los beneficios no fueron solo físicos; mi salud mental mejoró, me sentía más enérgica y afrontaba la vida con una actitud positiva.
El entrenamiento de fuerza me enseñó disciplina, resiliencia y el poder de creer en mí misma.
Quede 2º clasificada del certamen y no pase ronda para el certamen , entre otras cosas me dijeron que mi altura fue el factor más limitante (168cm) sin embargo, no le dí la mayor importancia.
Mi gran premio fue mi camino de mejora continua y el conocer a Jose con quien hoy día llevo más de una década.
Este fue mi progreso …

Durante mucho tiempo pensé que estar delgada era estar sana.
Pero la realidad era muy distinta: me sentía débil, me costaba concentrarme, tenía poca energía y cero conexión con mi cuerpo.
No me gustaba lo que veía en el espejo, pero lo que más me pesaba era lo que sentía por dentro.
Fue a través del entrenamiento de fuerza, de manera progresiva y adaptada, como empecé a reconstruirme desde dentro.
Primero noté que dormía mejor.
Después, que podía con cargas que antes me parecían imposibles.
Más adelante, empecé a notar cambios físicos reales: mis piernas más fuertes, mi abdomen más firme, mis brazos tonificados y una postura mucho más segura y erguida.
Hoy, después de años de trabajo constante y consciente, peso 14 kilos más de masa muscular que cuando empecé, y me siento infinitamente mejor.
Más energía. Más autoestima. Más capacidad para afrontar el día.
Más libertad corporal. Y lo más importante: más amor propio.

Beneficios reales del trabajo de fuerza en mujeres (que nadie te cuenta)
El entrenamiento de fuerza no es solo para “ponerse fuerte” o “tener un buen cuerpo”, es una herramienta integral para la salud física, mental y emocional.
Aquí te dejo algunos de los beneficios más potentes que he vivido en mi piel y que también han vivido muchas de las mujeres que han entrenado conmigo:
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Aumento de masa muscular que mejora la composición corporal y da forma al cuerpo
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Reducción de grasa corporal, sin necesidad de hacer cardio extremo
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Mejora de la densidad ósea, clave para prevenir la osteoporosis
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Regulación hormonal, especialmente en mujeres con problemas de ciclo, tiroides o ansiedad
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Más energía, mejor descanso y claridad mental
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Aumento de la autoestima y la sensación de poder personal
Hoy no cambio esta sensación por nada. Saber que mi cuerpo es fuerte, funcional, que responde, que me acompaña… es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Si tú también te sientes débil, sin energía o perdida con tu cuerpo, no estás sola.
Escríbeme. Estoy aquí para ayudarte a encontrar tu fuerza desde dentro. Como hice yo.
Aquí puedes rellenar el formulario para dar el primer paso.